cintillo cintillo
zamora

Noticia

Román Chalbaud lee por culpa de su abuela

“En todos los cuartos de mi casa tengo libros”. Así nos recibe Román Chalbaud cuando le decimos que venimos a hablar de su biblioteca.

Este maestro del cine nacional hizo un alto en la redacción de la nueva obra teatral que prepara, El espíritu de los animales, para hablar con nosotros sobre sus libros, de cómo nació su amor por la lectura y de las anécdotas alrededor de esa amplia colección de textos que se exhiben, efectivamente, en todos los rincones de su hogar.

Y certificamos que Chalbaud no exagera cuando constatamos que sus estanterías se esparcen por la sala, el comedor, los pasillos, los cuartos, su estudio y hasta en la cocina.

De hecho, pareciera que con el mismo rigor con que Chalbaud organiza, da forma, pule, filma y edita sus películas, asimismo tiene ordenada y clasificada su cantera maravillosa de libros, conformada por exactamente 4 mil 782 volúmenes, contados uno por uno y organizados por temáticas y autores.

“Si quieres te imprimo la lista completa”, nos dice, para que quede el testimonio por escrito de que lleva un conteo exhaustivo de sus posesiones literarias.

Es así como en la planta baja de su apartamento en San Bernardino resaltan enciclopedias, colecciones, compendios de clásicos y obras completas de autores de diversas épocas y latitudes.

Y en la planta alta se revela, como es de esperarse, una faraónica colección de textos sobre el séptimo arte, incluyendo libros sobre historia del cine, técnica cinematográfica, crítica, análisis, discurso audiovisual y biografías de realizadores de diversas latitudes y épocas.

Un poquito menos a la vista, en una habitación contigua a su oficina, el autor de películas como Cangrejo, Cuchillos de Fuego y Pandemónium, guarda una muy decente biblioteca de novelas policiales que –confiesa el artista– son uno de sus entretenimientos favoritos.

FUE POR SU ABUELITA

Cuenta Chalbaud que su amor por la lectura, al igual que su amor por el cine, nació gracias a su abuela materna, una mujer de avanzada, aficionada al arte.

“Ella me llevada al cine, sobre todo a ver cine francés que se daba mucho en esa época, y leía (…)

Y yo le quitaba los libros. Leí Demian; El correo del zar, que en ese momento no entendí; El conde de Montecristo; Doña Bárbara. Así que esa afición por los libros vino de ahí”, relató.

Ya de adolescente, Chalbaud tuvo como maestro de bachillerato al dramaturgo español Alberto de Paz y Mateos. “Él me llevaba a las librerías, por lo general de españoles que habían venido huyendo de Franco, y él me decía: ‘se tiene que llevar este libro que acaba de salir’”, y Chalbaud, como buen alumno, le hacía caso. Él sospecha que en su biblioteca aún debe conservar volúmenes adquiridos en esa época.

Confiesa el realizador que es de esas personas que no abandona su equipaje de libros, y que a donde va, lleva su biblioteca a cuestas. También manifiesta que no es mezquino con sus posesiones literarias: “Sí presto libros, aunque hay muchos que he prestado y no me han devuelto”.

Igualmente afirma con orgullo haber leído casi la totalidad de las obras que resguarda en sus estantes, a excepción de uno que otro volumen regalado que solo conserva como recuerdo.

Y efectivamente, el dominio que Chalbaud tiene sobre su biblioteca así lo confirma. Le pedimos que eligiera un ejemplar para posar en una foto y sin titubear eligió uno, que hasta le dio título a la gráfica: “Chalbaud leyendo a Cabrujas”. Se trataba de un compendio de la obra dramática del controversial autor caraqueño con quien colaboró frecuentemente en cine, teatro y televisión.

NO SON SOLAMENTE LIBROS

En paralelo a su biblioteca y haciendo honor al oficio por el que es más conocido, Chalbaud atesora en su estudio una colección de películas que es la envidia de todos quienes la conocen.

Dice que comenzó con la colección cuando se inició el mercado del cine para ver en casa a través de dispositivos portátiles, y mató la fiebre de comprar por internet seleccionando películas de extensísimos catálogos en línea.

Así, en su filmoteca es fácil pasearse por la historia del cine mundial con posesiones como las filmografías completas de Buñuel, Truffaut o Hitchcock, y obras del cine contemporáneo, recorriendo las industrias gringa, europea, latinoamericana, japonesa y otras menos conocidas por estos lares.

Chalbaud ha dispuesto que esta filmoteca, a su partida, quede como legado suyo a la Universidad Nacional de las Artes (Unearte), para el disfrute y educación de sus alumnos y cuerpo docente.

 

_______

Los imprescindibles

Hablar de libros favoritos es como hablar de hermanos favoritos, de amigos favoritos. Se torna cuesta arriba porque son afectos de gran intensidad. En el caso de Román Chalbaud, no es diferente. Le cuesta seleccionar sus ejemplares predilectos, pero sí confiesa su gran afición por las novelas policíacas. En su biblioteca resaltan las plumas del francés Georges Simenon y de la norteamericana Agatha Christie, dos maestros del género. “Me parecen que son muy inteligentes y sus libros están muy bien escritos. Describen bien los personajes y está muy bien tramado el argumento”. Igualmente mencionó a Demian, novela filosófica del alemán Hermann Hesse, publicada por primera vez en 1919, como esa obra a la que siempre regresa. De los autores venezolanos resaltó a Arturo Uslar Pietri, Ramón Díaz Sánchez y Guillermo Meneses, y también habló de su afición por las biografías, especialmente de políticos y de escritores.

Leyendo y releyendo

Román Chalbaud tiene como norma heredada de su abuela, leer antes de dormir. Y de hecho, su mesita de noche alberga un compendio de diversa literatura entre las que resaltan novelas, libros de cine, ensayos, entre otros. Ante la pregunta de qué está leyendo –o releyendo–, el cineasta mencionó puntualmente tres libros. El primero de ellos es la novela La casa sin amo, del alemán Heinrich Böll, premio Nobel de Literatura en 1972. Otro es Memorias de Adriano, de la francesa Marguerite Yourcenar, que relata en primera persona la vida y muerte del emperador romano Adriano. Y finalmente, como novedad, a la que hace una primera incursión, Chalbaud menciona el libro La espada del Samurai, de Gustavo Federico Casal Nones. Se trata de una biografía de Rufino Blanco Fombona. Este libro fue obsequiado a Chalbaud por el propio autor, quien le redactó una cariñosa dedicatoria.

Fuente: Ciudad CCS

2017-12-08T10:58:19+00:00 diciembre 1st, 2017|Categorías: Actualidad|