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Nuestro cine está de cumpleaños

Guarenas (28/01/2018).- Es conocido que la proyección de las películas cortas Muchachas bañándose en el lago de Maracaibo y Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa, fueron responsables, en el año 1897, de darle nacimiento en nuestro país al séptimo arte. Razón por la cual cada 28 de enero celebramos el Día del Cine Nacional.

Hoy se conmemoran 121 años de aquel momento en el que la magia del celuloide en blanco y negro deslumbró con su llegada a todas y todos con su capacidad de mezclar en una obra, la reproducción de la realidad y la fantasía humana.

Mucho ha ocurrido desde aquel entonces y hoy nuestro cine muestra la madurez que ha conseguido a lo largo de esta carrera por la historia, una carrera que ha sido reflejo, a su vez, de la venezolanidad y de la evolución de la misma en el tiempo.

Luego de la proyección de estos primeros cortometrajes en el Teatro Baralt de Maracaibo, es hasta 1916 que aparece el primer largometraje de ficción, a cargo de Enrique Zimmerman, titulado La Dama de las Cayenas y es en 1934 cuando se inician los primeros intentos para un cine sonoro con La Venus de Nácar, de Efraín Gómez, experimento que se extiende hasta el estreno de Taboga, dirigida por Rafael Rivero, en el año 1938.

Dos Reformas a la Ley de Cinematografía Nacional, la primera en 1994 y la segunda en 2005, así como la creación de instituciones como el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y La Villa del Cine, han abierto la senda a creadores que hoy se ven acompañados en la hechura y divulgación de su obra, y han demostrado que en nuestro país, en materia cinematográfica, hay talento para rato.

“Uno ama el comienzo de todo”

El dramaturgo, director de cine, teatro y televisión en Venezuela, Román Chalbaud, confiesa tener una esposa y dos amantes. De las tres artes, desde luego. Se casó con el cine a raíz de su primera película Caín adolescente en los años 50, época que ama profundamente, “fue muy emocionante porque de pronto vimos que la gente empezó a acudir en masa a ver nuestras películas. Fue el comienzo de esta nueva etapa del cine venezolano”, contó.

Se siente orgulloso de nuestro cine, empezando por Margot Benacerraf, de quien pide que no sea olvidada, pues, además de pionera, fue la fundadora de la Cinemateca Nacional.

Este recorrido ha sembrado en el país una cultura cinéfila y comenta que hoy en día el entusiasmo joven está defendiendo la producción nacional. “Cuando yo empecé no había escuelas de cine, ahora no solamente hay en Caracas, sino en muchas partes del interior. Esos muchachos salientes han estado ganando premios internacionales”, expresó.

En un cine diverso, que trata la historia, los problemas sociales, el pensamiento y la expresión venezolanos, Román celebra el auge y el porvenir, gracias a los logros históricos como la creación de la Villa del Cine, señalando que aún hay mucho por hacer.

Una pantalla desde Catia hasta Petare

El realizador y periodista José Castillo se imagina que el futuro del cine en Venezuela será una gran pantalla desde Petare hasta Catia en una sola narrativa en la que todas y todos puedan disfrutarlo.

Este pionero de la animación en nuestro país, conocido como Castillito, ha vinculado desde siempre a esta categoría del séptimo arte, a los niños y niñas, y, a su vez, a la fantasía, siendo en esa unión el lugar mágico donde todo es posible.

Sobre la evolución del cine en Venezuela, Castillo considera que el cine se adapta a las circunstancias de cada país y habla de lo que allí sucede y de su evolución social.

“Cuando un país hace películas animadas por sí mismo es porque ese país está muy avanzado en la industrialización, es el dibujo animado el que ilustra a qué altura está el desarrollo industrial de una nación(…) Yo trabajo con la fantasía”, expresó el dibujante.

Castillo apuesta a la importancia de soñar para hacer cine,“hagan lo necesario, luego lo posible y después lo imposible”, recomendó a los jóvenes estudiantes.

El creador vislumbra el cine del futuro como uno de seriados, en el que los espectadores puedan adentrarse en la vida de los personajes y en muchas de sus historias, como ocurre con sagas como Harry Potter, donde gran parte de la carga de la pieza radica en los efectos especiales, de animación, y la fantasía.

“Le deseo al cine venezolano que no pierda su valentía”

La vida sin un proyecto cinematográfico entre manos es impensable para Luis Alberto Lamata o, al menos, es su estado ideal, profesionalmente.

Este director, harto conocido en el país por producciones como Jericó, Desnudos con naranjas, Miranda regresa, El enemigo, Taita Boves, Azú y la más reciente Bolívar, el hombre de las dificultades; son en su mayoría trazadas en la historicidad y con la proyección de enamorar al público de nuestra propia historia.

Apegado a las realidades contantes y sonantes, está convencido de que la audacia, la valentía y la disposición del cine venezolano, “no importan las circunstancias, por más adversas que sean, yo creo que eso con el tiempo se ha demostrado en nuestro cine”, señaló.

Cuenta que, como en todos los cines, “ha habido picos y ha habido abismos, sin embargo, hay picos que yo rescato”, refiriéndose al 2016 como el año en el que pudimos estrenar más de 20 largometrajes.

“Eso es un hito importante, tratar de llegar a algo parecido siempre es una meta que hay que mantener”, refiere Lamata.

Fuente: Ciudad CCS Prensa.

2018-01-28T14:11:31+00:00 enero 28th, 2018|Categorías: Actualidad|